JUSTICIA Y FE

Cuando una vida perfecta se ve truncada

Ian McEwan como siempre tratando de remover conciencias.

Esta vez la protagonista es Fiona Maye, una jueza especializada en asuntos de familia. Una mujer acostumbrada a evaluar vidas ajenas. Siempre tratando de mediar en situaciones referentes a la familia y sobre todo, a la protección del menor.

Una mujer de éxito, volcada en su trabajo, que no ha encontrado el momento adecuado para ser madre. Eso sí, es una gran tía. Tiene una habitación llena de juguetes para cuando vienen sus sobrinos a pasar unos días con ellos.

La jueza cree tener una vida casi perfecta, una relación de pareja muy estable, y un trabajo que le apasiona. Pero pronto su estabilidad emocional se verá truncada. Jack, su marido, también con gran éxito profesional, le planteará el primer dilema de esta historia. Tiene casi setenta años y no quiere renunciar a vivir un apasionado romance con una mujer treinta años más joven.

Fiona de la noche a la mañana se convertirá en una de esas tantas historias de pareja y familia que han pasado por su juzgado.

La razón frente a la religión

Por otro lado en el juzgado le entra un caso que debe resolver con urgencia. Adam Henry un chico al que le faltan pocos meses para la mayoría de edad, padece leucemia. Lo único que le puede salvar es una transfusión de sangre, y él por motivos religiosos se niega. El chico es un joven inteligente y muy maduro, convencido de su decisión. Pero el hospital cree que su elección esta vinculada al deseo de los padres y toda su comunidad.

Ella intentará averiguar hasta que punto la determinación del chico es libre o condicionada por la familia y el entorno. A Fiona le tocará tomar una decisión muy difícil, en un momento suyo personal también muy complicado.

 

Justicia y fe, un dilema moral

McEwn nos plantea, como nos tiene acostumbrados, una situación que nos llevará al límite entre el bien y el mal.

Estas son algunas de las preguntas que nos va sugiriendo la historia:

¿Tenemos que elegir entre fe y razón?

¿Qué es lo correcto?

¿Y la libertad de cada persona?

¿Qué hubiéramos hecho nosotros en el caso de Fiona? ¿respetar la voluntad del muchacho y la familia, o intervenir para salvarle la vida,  pero sin respetar por tanto su religión y su libertad a elegir?

Como veis nos plantea un gran dilema moral difícil de contestar: cuando la razón se enfrenta a la fe.

McEwan apuesta en este libro por la ley de protección del menor y los jueces de familia como verdaderos protectores de los niños, incluso frente a los padres. También  muestra a lo largo de todo el texto  un gran respeto hacia las religiones.

Se trata de una historia muy sencilla, con un lenguaje muy fluido, y fácil de entender. Pero con un gran contenido. Un gran libro para crear opinión  y debate.

Es una de esas lecturas que no os dejará indiferentes. Muy recomendable.

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